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In this issue - August 27, 2010
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Una encíclica histórica para la economía global

La reciente encíclica social del Papa Benedicto XVI, Caritas in veritate (Caridad en la verdad) es un documento histórico que merece ser leído con atención, especialmente cuando la economía global sigue enfrentando serios desafíos.

Ni los medios seculares ni los que apoyan diferentes teorías económicas interpretaron adecuadamente esta primera encíclica social del Santo Padre.

Algunos han querido encontrar en la tercera encíclica del Papa Benedicto una reafirma-ción de sus propias tendencias ideológicas o políticas; muchos periodistas de buena fe se han limitado a escoger de la encíclica aquello que suena más “a noticia”, vinculándola con algún efímero acontecimiento.

La Caritas in veritate, sin embargo, la entiende plenamente sólo quien la lee, y especialmente quien la entiende en el contexto amplio de la doctrina social de la iglesia.

No tengo la intención de resumir la encíclica, pues creo que cada católico debería leerla, meditarla y aplicarla.

Pero sí creo importante señalar algunos puntos que la encíclica deja en claro; puntos que consolidan y al mismo tiem-po renuevan el pensamiento social católico.

Son cinco los que creo que merecen destacarse:

1. La iglesia tiene una doctrina social; es decir, un conjunto de propuestas para la organización de la vida pública que no son técnicas, sino que emanan de la caridad cristiana y se rigen por la Verdad. Como explica el Pontífice: “Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios” (Caritas in veritate, 4).

2. La doctrina social católica tiene como centro a la persona humana y su auténtico desarro-llo; un desarrollo que no puede limitarse al progreso material. Este es un tema al que el Papa Bendicto XVI no sólo dedica dos de los seis capítulos de su nueva encíclica, sino que atraviesa todo el documento.

El objetivo, según explica Benedicto XVI, es lograr el tipo de desarrollo que planteó el Papa Pablo VI en su encíclica Populorum Progressio: “Si para llevar a cabo el desarrollo se necesitan técnicos, cada vez en mayor número, para este mismo desarrollo se exige más todavía pensadores de reflexión profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita al hombre moderno hallarse a sí mismo, asumiendo los valores superio-ores del amor, de la amistad, de la oración y de la contemplación”. (Populorum Progressio, 20)

3. La doctrina social de la iglesia no puede separarse de otros dos temas fundamentales para el católico: la defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y el anuncio explícito del Evangelio. El Papa Benedicto XVI nos recuerda al respecto que “no puede tener bases sólidas, una sociedad que — mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz — se contradice radicalmente aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada” (Caritas in Veritate 15), y al mismo tiempo, que “la doctrina social de la i-glesia … es anuncio y testimonio de la fe. Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella”. (Caritas in Veritate 15)

4. Todos los aspectos propios del mundo contemporáneo, como son la globalización o el acelerado desarrollo de la tecnología, pueden y deben ser analizados y juzgados desde la fe y la razón, para promover lo que tienen de bueno y prevenir lo que tienen de dañino para el ser humano.

5. Los cristianos no sólo tenemos el derecho de llevar el Evangelio al ámbito público, sino que tenemos el deber de hacerlo; porque la construcción de un mundo sin Dios lleva ne-cesariamente a la construcción de sistemas que van en contra el ser humano. Así lo explica el Papa Benedicto XVI en la conclusión de su nueva encíclica: “El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don. Por ello, también en los momentos más difíciles y complejos, además de actuar con sensatez, hemos de vol-vernos ante todo a su amor”. (Caritas in Veritate 79)

La encíclica Caritas in veritate es no sólo una verdadera  fuente de orientaciones para todo católico, sino que constituye un valioso aporte en la construcción de ese edificio que es la doctrina social de la iglesia.

Animo de corazón no sólo a los católicos de la Arquidiócesis, sino a todos los cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad a leer la encíclica del Papa, para redescubrir la sabiduría bimilenaria de la iglesia, y la teología profunda e innovadora del Papa Benedicto XVI.

 



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