En la bendición del enfermo oramos: “Señor, da a los enfermos el consuelo de tu presencia”. Como gente de fe, cada uno de nosotros está llamado a compartir la misión de curar de Cristo.
Jesús nos enseña en la parábola del Buen Samaritano cómo debemos responder cuando vemos que el enfermo o el herido necesitan cuidados. El Samaritano hizo de la curación una experiencia personal. Cuando brindamos asistencia al que sufre, como hizo el Samaritano, mostramos que entendemos que el amar a nuestro prójimo es algo más que un conmovedor sentimiento: es una llamada a actuar.
Esta semana el Papa Benedicto XVI publicó una nueva encíclica titulada “La caridad en la verdad”. En ella escribe que “sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad”. (La caridad en la verdad, apartado 3) El Papa nos recuerda que como sociedad no podemos buscar el minimizar el sufrimiento a cualquier costo, o poner en peligro nuestro respeto fundamental por la vida humana. Nuestra compasión y atención en estos tiempos difíciles deben siempre ser brindadas con auténtica caridad, iluminados por la verdad de que Dios es autor de toda vida y que somos creados a su imagen.
Tuve la oportunidad recientemente de bendecir un nuevo hospital: CHRISTUS Santa Rosa Westover Hills, que cuenta con tecnología de punta y con 150 camas con todos los servicios. Fue verdaderamente un momento de gracia cuando dedicamos estas modernas instalaciones para proveer el mejor de los cuidados de salud con compasión y respeto por la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta la muerte natural.
A partir de las cenizas de un edificio quemado, tres religiosas, Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, construyeron en 1869 la enfermería Santa Rosa. Nutrido con la gracia de Dios y la dedicación de aquellos que las seguirían, hemos visto que ese modesto centro de nueve camas creció hasta ser uno de los mejores sistemas hospitala-rios en los Estados Unidos. Este es sólo un ejemplo del largo y antaño compromiso de la Iglesia a través de nuestra historia con la excelencia en el cuidado del enfermo. Hoy en día la Iglesia Católica opera más de 600 hospitales en todos los 50 estados.
En veinte de esos estados, dichos hospitales representan el 20 porciento de todos los internamientos. Ahora que CHRISTUS Santa Rosa continúa expandiendo sus servicios más allá de aquel primer hospital de nueve camas, no podemos olvidar la historia de servicio a las familias e hijos de esta región que ha definido su valor por 140 años. Su caridad ha estado siempre enraizada en la verdad, brindando cuidado a aquellos que más lo necesitan y que menos tienen. Ese es el valioso legado sobre el cual el hospital CHRISTUS Santa Rosa Westover Hills está construido.
El cuidado de la salud de hoy en día ofrece la promesa de milagros médicos maravi-llosos. Sin embargo, el papel de nuestras instituciones católicas y profesionales de la medicina, es aprovechar ese potencial con principios morales que concuerden con las enseñanzas de la Iglesia, dejando que su compasión sea guiada por la convicción de que la “vida es un don de Dios y no nos corresponde fabricarla o ponerle fin”.1
Como escribí en mi libro “Anhelo de vivir: respuestas claras relacionadas con el fin de la vida”, la construcción de esa cultura no sólo requiere la colaboración de los líderes de la sociedad, sino que es también un deber y derecho de todos los cristianos. Un padre o una madre contribuyen a la cultura de la vida educando a sus hijos sobre el valor de la vida como un don de Dios; un sacerdote contribuye defendiendo y predicando sobre el valor de la vida; un joven puede ayudar a construir la cultura de la vida anunciando el Evangelio de la Vida a sus amigos y compañeros sin dejarse intimidar por el miedo. (Ver, Gomez, José, Anhelo de vivir, Irving, Basilica Press, 2008, pregunta 30)
Cuando Jesús hacía un milagro de curación decía: “tu fe te ha curado”. Es nuestra fe en Él la que nos da el poder de curación para transformar nuestra cultura y crear un mundo donde juntos podamos encarnar la presencia de Cristo, de tal forma que cobren vida las palabras de Jesús: “Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré”. (Mt 11:28)
1. Cita del artículo en inglés: “Avances médicos y procedimientos” una guía para la reflexión ética y la toma de decisiones en la tradición católica. Bioética clínica, georgetown.edu.