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In this issue - January 13, 2012
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La generosidad de los fieles de San Antonio
La paz es posible, la paz es necesaria
Una peregrinación de amor a Haití
Column by Archbishop Gustavo García-Siller
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Las bendiciones de los últimos cinco años

Como Católicos, cada año pasamos mucho tiempo celebrando aniversarios. Celebramos los días de fiesta de los santos, usualmente festejados en los días en que murieron; celebramos el día en que Cristo nació y el día de la Anunciación de su nacimiento; conmemoramos el viernes en que murió por nuestra salvación y el domingo en que resucitó de entre los muertos.

De hecho, cada Eucaristía es un tipo de celebración de  “aniversario”. La Misa es un memorial de su muerte y resurrección.

Creo que la Eucaristía nos muestra la actitud que debemos tener hacia los aniversarios; debemos acercarnos a ellos en alegre acción de gracias a Dios por todos sus dones y bendiciones en nuestras vidas; debemos dar gracias a Dios, no sólo con palabras en nuestros labios, sino con los corazones, las mentes y las manos, dispuestos a servirle.

Así es como me siento al prepararme a celebrar esta semana el quinto aniversario de mi instalación como su arzobispo y pastor.
 
Debo decirles cuán agradecido estoy por su amistad y sus oraciones a lo largo de estos últimos cinco años. He tenido la bendición de ver la fe, la dedicación y la generosidad de tantos de ustedes. Tengo la bendición cotidiana de poder trabajar con hombres y mujeres de profunda convicción y amor por Jesús: mis hermanos obispos y sacerdotes, diáconos, religiosos, hombres y mujeres consagrados, y fieles laicos de todas las profesiones y condiciones sociales. Cada día que pasa doy gracias a Dios por su llamado a estar aquí entre ustedes como pastor.

Nuestra arquidiócesis es muy viva y rica en obras de fe y de misericordia: la vida parroquial es vibrante; tenemos la bendición de una profunda devoción eucarística que se expresa de muchas formas en nuestras parroquias y ministerios; las vocaciones al sacerdocio están creciendo; tenemos programas de retiro florecientes, así como otros recursos espirituales; nuestro ministerio con la juventud y los jóvenes adultos es activo y sigue creciendo.

Me sobrecoge ver el trabajo que se lleva a cabo en nuestros ministerios pastorales y sociales, pues de muchas formas estamos dando una gran contribución a nuestra iglesia y a nuestra sociedad. Pienso especialmente en los programas de Caridades Católicas, en todos nuestros esfuerzos para crear una cultura de vida, en el trabajo que se hace en nuestros hospitales Católicos y en nuestros diversos programas de servicio social a los niños y adolescentes en situaciones difíciles.

Mi prioridad en los últimos cinco años ha sido la educación en la fe, para ayudar a cada uno a crecer en el conocimiento y amor de nuestro Señor Jesucristo. Y me alegra mucho que hasta ahora hemos tenido mucho éxito en este gran trabajo que ha avanzado, pero tiene que seguir creciendo: en todos nuestros programas parroquiales, en nuestras escuelas, en nuestro Seminario de la Asunción, en nuestras universidades, y en todo nuestro trabajo aquí en el Centro Pastoral.

El Evangelio se anuncia todos los días a lo largo de esta extensa arquidiócesis, no sólo con palabras sino también con hechos. Diariamente las vidas de las personas están siendo transformadas, y frecuentemente, de maneras imperceptibles.

Nuestro Señor dijo que el Evangelio crece como una diminuta semilla que se siembra en  el suelo y un día crece hasta convertirse en un gran árbol. Nuestro trabajo como discípulos es también similar a ese; estamos sembrando semillas que otros cosecharán. Dejemos que la siembra continúe.

¡Qué bendecidos somos! Cono-cer a Jesucristo y el amor de Dios nuestro Padre; este amor y esta fe es algo que estamos llamados a compartir con los demás.

Estoy terminando una carta pastoral que espero publicar próximamente; en ella, hablo de la importancia de este trabajo de anunciar a Cristo en todo lo que hacemos.

Hace tiempo pienso que esta arquidiócesis tiene una vocación importante, la de ser un “modelo” para las otras diócesis.

En el 2006 conmemoramos el 275 aniversario de la fundación de la Catedral de San Fernando, una de las más antiguas iglesias Católicas en nuestro país. Y en el 2011, conmemoraremos el 320 aniversario de la primera Misa celebrada aquí — una de las primeras celebraciones eucarísticas en el suelo de lo que ahora es los Estados Unidos de América.

San Antonio fue pionera en la primera evangelización de los Estados Unidos. Ahora estamos llamados a ser los pioneros de la nueva evangelización.

Les agradezco por los últimos cinco años. Su fe me inspira. Me siento bendecido por ser parte de sus vidas y una parte de esta gran e histórica iglesia de San Antonio. Espero con alegría muchos años más de ministerio, compartiendo la hermosa misión de propagar el Evangelio.

Al empezar la Cuaresma esta semana, y prepararnos para celebrar el aniversario de la muerte y resurrección de nuestro Señor, pido la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, para que las bendiciones de Dios sean derramadas sobre ustedes y sus familias.

 



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