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“Archbishop Patrick Flores Residence Hall”: Un lugar muy especial
La dedicación del “Archbishop Patrick Flores Residence Hall” en el Seminario de la Asunción fue realmente un momento histórico de cele-bración y de gracia para la Arquidiócesis de San Antonio. Para los que se atrevieron a soñar con lo que algunos creían un sueño imposible, fue un momento de mucha emoción y agradecimiento. La ceremonia de dedicación contó con aplausos, risas, lágrimas y felicitaciones por todas las horas de arduo trabajo que hicieron la campaña de $13,000,000 una realidad, claro reflejo de la fe y generosidad de la gente de la Arquidiócesis de San Antonio.
Ahora que la celebración ha pasado, es tiempo de reflexionar en el significado que tiene este nuevo lugar, dedicado al enriquecimiento de la vocación de estos hombres que han abierto sus corazones para responder al llamado de Dios con un profundo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Lc 22:42)
En mi lectura de los Evangelios, de la vida de Cristo, siempre me ha fascinado notar la descripción del ‘lugar’ como un factor importante para las decisiones de Jesús. Antes de empezar su ministerio público, el lugar que Él escogió fue el desierto, austero y alejado, donde fue tentado por el diablo y servido por ángeles.
Cuando Jesús tuvo que enfrentar la cruz, escogió otro lugar para rezar y pedir la ayuda de su Padre, para que le diera la fortaleza necesaria para acoger su misión, el fin para el cual había nacido. Escogió un huerto, y en el oscuro silencio de ese lugar, Jesús acogió todo lo que el Padre dispuso. Fue su llamado, su vocación lo que acogió, con su dolor y su victoria. Y en ese lugar nuestra redención fue asegurada con su oración obediente, “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.
Para los seminaristas, esperamos que esta nueva residencia sea un lugar tranquilo, donde puedan encontrar la paz y la fortaleza para vencer los desafíos que enfrentan en su vocación; un lugar que les ofrecerá un ambiente de oración propicio para su formación espiritual, teológica, pastoral y humana.
Con su propio jardín dedicado a la oración, su capilla para la adoración, y en la privacidad de sus propios cuartos, los seminaristas tienen ahora un lugar para reflexionar sobre su vocación. Este será el lugar donde podrán encontrar la valentía para escuchar la voz de Dios, aprender a discernir su voluntad en sus vidas, y en obediencia, aceptar el plan que tiene para sus vidas, como escribió el salmista: “Me enseñarás el camino de la vida, me hartarás de gozo en tu presencia”. (Sal 16:11)
En este nuevo edificio del Seminario de la Asunción nuestros seminaristas van a seguir avanzando en su camino de preparación para el momento en el que van a participar plenamente en el sacerdocio, dado por Jesús a la Iglesia en otro lugar especial, en el Cenáculo, en la noche de la institución de la Eucaristía.
Bajo el mismo techo, compartirán sus experiencias de vida, de sus distintos países y culturas, tan diversos como la historia de cada uno de ellos. Pido al Señor para que en el “Archbishop Patrick Flores Residence Hall” el Espíritu Santo les de consuelo y descanso a los seminaristas, mientras se preparan para ser “mensajeros del Evangelio y ministros del altar”. (Ordinario de Bendición para un nuevo seminario)
La fe, la generosidad y el amor de todos los que donaron a la campaña e hicieron realidad esa nueva residencia, han contribuido más que solamente a un edificio de ladrillo, cemento y acero, sino también a un lugar donde la voz de Jesús puede ser escuchada, así como hace muchos años, Jesús se apareció a los discípulos en otro lugar y les dijo: “La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo”. (Jn 20:21)
Pidamos a María, Madre de los sacerdotes, para que por su intercesión este nuevo edificio siempre ofrezca un puerto seguro en las tentaciones que pueden distraer a nuestros seminaristas; que sea siempre una casa de oración que los ayude en su discernimiento, y un signo de la fe y del amor de todos los que han hecho este santo lugar posible.
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